Reportaje a Alicia Bohren

En este mes de marzo seguimos espiando por La Mirilla a mujeres destacadas en su profesión, en un oficio o en la vida misma. En esta ocasión dialogamos con…

Alicia Bohren, rectora de la Universidad Nacional de Misiones. Ingeniera Forestal (Magister en Ciencias de la Madera Celulosa y Papel), con una  vasta trayectoria en el ámbito académico. Oriunda de Eldorado. Casada. Madre de un hijo varón.

La Mirilla: Alicia, ha sido la primera decana mujer de la Facultad de Forestales. Actualmente es rectora de la UNaM, transformándose en la primera mujer en ocupar ese cargo. ¿Siente que el género le agrega un plus de exigencia a su labor?

– Alicia Bohren: Por supuesto que el género conlleva un plus de exigencia en este rol, se tienen que superar los estereotipos y barreras sociales. A pesar de que la mujer ya se encuentra inserta como educadora-investigadora, son escasos los registros de participación en la estructura de gobierno democrático de nuestra institución. La presencia de decanas y vicedecanas son recientes en la historia de nuestra universidad, esto se evidencia en algunas facultades más que en otras. Creo que nos estamos abriendo camino en este sentido, pero aún falta, son pasos hacia la “equidad de género”, un claro ejemplo de ello es que en las últimas elecciones de la UNaM, hubo dos listas para rectoras encabezadas por mujeres.

-L.M: Empoderamiento. Sororidad. ¿Qué valor tienen estas palabras en su vida?

-A.B: Son importantísimas, la alianza construida entre las mujeres permite el empoderamiento para asumir desafíos, son fundamentales para mi vida. El empoderamiento es justamente lo que permite el haber llegado a los espacios que llegamos, afrontando las dificultades y reclamando los mismos derechos. En cuanto a la sororidad es sustancial en nuestra vida social e institucional, ya que juntas nos potenciamos, ayudamos y generamos una fuerza que de otro modo nos imposibilitaría actuar. Sin dejar de tener en cuenta en esta “sociedad” a los varones, juntos, iguales, en la misma dirección.

-L.M: Teniendo en cuenta su experiencia, ¿cree que a la mujer por ser mujer, le cuesta más llegar a lugares de poder?

– A.B: En mi experiencia como candidata a Decana de la FCF he tenido cuestionamientos por mi condición de mujer, esto aumentó mi desafío personal. Aunque no todas las personas son iguales y hay mujeres que se ven y se han visto coartadas por estructuras socialmente instituidas y que atraviesan a las organizaciones.

-L.M: Arrancó su rectorado en una época difícil, económica y socialmente, para el país en general y para la universidad pública en particular. ¿Cómo avizora este 2020?

-A.B.: Las condiciones socioeconómicas de nuestro país son difíciles y complejas, por supuesto que afectan a la universidad pública, sin embargo, confiamos en que se desarrollarán políticas activas para la educación, lo que trae aparejado responsabilidades conjuntas, e indiscutiblemente, al interior de la universidad seguiremos administrando los recursos que los que contamos, como lo hemos hecho siempre; esperanzados en que tejiendo alianzas y sustanciando proyectos, podremos superar la crisis.

– L.M: ¿Cuáles son los desafíos que deben afrontar institucionalmente para sostener la calidad educativa en tiempos de crisis?

– A.B: Los desafíos son muchos, en primer lugar, priorizamos la asignación de los escasos recursos, esto incide esencialmente en la calidad educativa y en las políticas de inclusión de los estudiantes, comedores, albergues, calidad docente, servicios básicos, escenario que no pueden ser desatendidos. Por el momento dejamos de lado otra necesidad importante, pero no prioritaria, como las cuestiones de nueva infraestructura, a la espera de las definiciones a nivel nacional.

-L.M: Desde hace un tiempo y en forma progresiva las universidades argentinas vienen trabajando problemáticas de género, visualizando las desigualdades dentro del sistema educativo para poder avanzar en el diseño de políticas de igualdad. ¿Cuál ha sido  el  camino  recorrido en las facultades de la UNaM en este aspecto?

-A.B: Nuestra universidad tiene una importante trayectoria en esa materia, con la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales a la cabeza, que por la pertinencia disciplinar, ha hecho vanguardia en la temática. Y lo sigue haciendo hoy de manera muy orgánica e institucional, tal es el caso de la implementación de la Ley Micaela y sus demandas de capacitación. De este modo, se tomó una comprometida decisión institucional y a través del Consejo Superior, adherimos a la Ley Micaela y aprobamos el Protocolo de Prevención de Violencias de la UNaM. Tenemos espacios de atención y contención de las estudiantes, y en el área de Asuntos Jurídicos la oficina de atención de casos de violencia para todos los claustros, entre otras acciones que se llevan adelante en cada unidad académica.

Para las estudiantes que son madres desde el Consejo Superior se ha avanzado en regímenes especiales de cursada para que no pierdan la regularidad y continúen sus estudios. Asimismo, para las trabajadoras de la UNaM que son madres un régimen de licencias por maternidad especial. Asimismo, considero que aún tenemos un gran camino por recorrer.

-L.M: La vida es un viaje de continuo aprendizaje. ¿Cuáles son las mejores enseñanzas que atesora en su equipaje?

-A.B: Mi experiencia me indica que el diálogo constructivo, el escuchar y ser escuchado es una herramienta valiosa para la gestión.

-L.M: ¿Considera que el poder asociado a una mujer implica soledad? ¿Exige sacrificios y renuncias?

-A.B: Es una oportunidad para construir lazos, puentes, amistades, por supuesto que implican sacrificios y renuncias porque hay un desafío y compromiso asumido. Y lo de la soledad me parece que es un mito hoy día, justamente por lo señalado anteriormente, es una gran oportunidad para vincularse con personas y crecer a partir de la construcción de redes.

-L.M: “Merecer la vida no es callar ni consentir…”  dice Eladia Blázquez. ¿Qué es “merecer la vida” para Alicia Bohren?

-A.B: Para mí merecer la vida es tener voz, vivir con aciertos y errores, es volver a empezar, es dar lo mejor, compromiso y solidaridad, es familia y amor, luchar por las causas y ser consecuente a sus ideales.

Archivo fotográfico: Raúl Echagüe

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