¡Nuestro Tereré! – “Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad”

Aunque en estos tiempos de pandemia no podemos compartirlo, igual tomamos tereré en el norte del país. En La Mirilla tenemos tres, uno para cada uno, y mientras disfrutamos de esta fresca bebida te contamos esta noticia.

La Unesco declaró ayer al ancestral tereré y su preparación con hierbas medicinales como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. La candidatura, votada en París, fue presentada por el Paraguay.

La región guaranítica celebra la declaración del tereré como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. El reconocimiento a esta bebida y tradición llegó ayer por parte del Comité para la Salvaguarda del Patrimonio de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), que sesiona de manera virtual desde su sede en París hasta mañana.

La candidatura para la incorporación del tereré y su preparación con yuyos medicinales (pohã ñana) a la Lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad fue presentada por la Secretaría de Cultura de Paraguay hace un año.

“Nos llena de orgullo obtener por primera vez este reconocimiento mundial, para una manifestación cultural nacional que traspasó generaciones y continúa vigente hasta nuestros días”, expresó Rubén Capdevila, titular de Cultura de Paraguay.

El tereré con yuyos medicinales es una práctica muy arraigada en Paraguay, donde el preparado se comercializa en las calles y espacios verdes y se bebe a toda hora y en cualquier lugar. De esta manera, el tereré es también fuente de ingreso para muchos trabajadores ambulantes, principalmente mujeres que sostienen el hogar a fuerza de buscar y juntar yuyos, ponerlos a secar, machacarlos en morteros y ofrecerlos al público.  

Esta mención de honor del tereré, expresión popular de la enorme y milenaria tierra guaraní, se suma a la incorporación del chamamé como bien cultural en la lista de la Unesco.

De este lado del río

En Misiones también se festejó la noticia de la puesta en valor del típico tereré que en esta orilla del Paraná se consume con mucho hielo y hay quienes lo prefieren de zumo de frutas, jugo o gaseosa.

Omar Cibils, antropólogo cultural y docente investigador de la lengua y la tradición guaraní, consultado por El Territorio, sostuvo: “Es una doble celebración, el miércoles fue el chamamé y hoy (por ayer) el tereré ingresa a la lista de Patrimonio Cultural. Creo que la Unesco nos abre una oportunidad única de rescatar el territorio de la nación guaraní en su verdadero valor”.

Profundizó: “Nosotros habitamos y somos herederos de esta nación guaraní que tiene más de 5.000 años, y que no logra agotarse en los límites que ponen los Estados modernos que tienen en la región unos 200 años como mucho”.

En este sentido, evidenció que el Paraná nunca fue una frontera para los guaraníes, que tenían los confines de su territorio mucho más al norte y al sur del ‘Río Grande’.

“Los guaraníes cruzaban el Paraná una y otra vez, con la llegada de los jesuitas, el padre Roque González funda primero el pueblo Nuestra Señora de la Anunciación de Itapúa en lo que hoy es Posadas y luego lo trasladó a Encarnación, ambas márgenes estaban conectadas”. Las fronteras de nuestros países modernos, analizó “tienen los límites geográficos que vienen de la época de las guerra de independencia, pero estas fronteras geográficas quedan excedidas por la historia, la cultura, ese pasado común que tenemos y nos hermana”.   

El tereré -aseguró- “es el padre del mate, porque pensemos que no había termo para llevar el agua caliente hace miles de años. Entonces los guaraníes tomaban el tereré, que era agua fresca y yerba, que abundaba”.

El libro mítico de los mbya -señaló el estudioso- dice que el dios Ñanderu hacía su labor creadora del mundo de mañana y después se sentaba a tomar jugo de yerba mate (‘ka’ary). Esta tradición oral que es el Ayvu Rapyta (el fundamento de la palabra) fue rescatada en la recopilación de la ‘Cosmogonía de los Mbya del Guairá’, de León Cadogan.

Con el espaldarazo de la Unesco, el tereré, patrimonio vivo de la humanidad, esta práctica ancestral que fuera menospreciada en alguna época por ser “costumbre de indios” se hará conocida en el planeta al igual que sus beneficios para la salud y la espiritualidad.

Ka’ary: Tereré, palabra de origen onomatopéyico del sorbido

Ka’ay: Mate. ‘Jugo de yerba’ puede ser fría o caliente.

Pohâ ñana: Yuyo medicinal. Un buen tereré de agua debería llevar siete hierbas. El número se asocia a la salud y la suerte.  

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