“Mi obra maestra”, de Gastón Duprat

Una buena opción para que la cuarentena no se nos vuelva interminable es disfrutar de buen cine. Afortunadamente hoy tenemos infinidad de opciones para “mirar” desde la comodidad de nuestro sofá, sin necesidad de salir de casa.

Si te gusta el cine nacional La Mirilla te sugiere “Mi obra maestra”, una película protagonizada por Guillermo Francella y Luis Brandoni bajo la dirección de  Gastón Duprat.

Guillermo Francella es Arturo, dueño de una pequeña galería de arte, y Luis Brandoni es Renzo, un excéntrico pintor caído en desgracia, incapaz de vender una obra. A ambos los une una añeja amistad, un vínculo que derivará en todo tipo de situaciones risueñas.

El mundillo de las exposiciones en galerías, los museos y las pinturas, parece una locación ideal para desarrollar esta historia cuyo argumento está cargado de ironía, clichés y la farsa que muchas veces rodea a los “artistas de moda”.

Pero  “Mi obra maestra” no sólo es una película sobre el mundo del arte, es  ante todo una historia sobre la amistad. Y con mucho humor filoso. Una amistad con los vaivenes propios de toda relación afectiva.

El dúo Francella – Brandoni funciona a la perfección: el primero, como el pensante, aggiornado a los caprichosos cambios del mercado, y el segundo, como el anárquico, nostálgico y estereotipado artista que se siente incomprendido. Juntos hacen fluir un argumento en el que los diálogos mordaces, las secuencias que apelan al ridículo y los giros dramáticos construyen un sólido retrato dividido en tres actos claros: una comedia casi costumbrista que deriva en un drama cargado de melancolía para finalizar en una estafa con aires reivindicatorios.

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