Las terrazas, una joya que no todos potencian.

Están los que la tienen en una cajita y se las olvidan, los que la sacan para ocasiones espaciales, y los que le actualizan para usarlas a diario. Si hay algo que nos demostraron estos meses, es que el momento de invertir en los metros descubiertos (con más o menos plata, ingenio, dedicación o todo lo anterior)

En La Mirilla compartimos algunas ideas para decorarlas con plantas de Floricultura Regina y Pinturería Textura y color.

Cañas, macetas y parrillita

Aquí se armó el jardíncon gajos de plantas que ya tenía la dueña y algunas plantas de vivero. Sobre el piso de tejuelas de cemento, mesa y sillas plegables restaurados por los dueños y taburetes regulables. Delante de las cañas gruesas, una estructura de hierro y alambre de obra sostiene macetas y es apoyo para un pallet pintado de negro que se acondicionó para plantar suculentas.

La zona de estar al aire libre se delimitó con piso de cemento alisado antideslizante y se equipó con una grada escalonada en el mismo material. Juego de mesa baja y banco de hierro

Alineado con la salida desde el living, se armó un estar al aire libre. El piso de cemento, del ancho exacto del ventanal, hace un efecto de «cinta» que integra ambos sectores y desemboca en una grada sobre la pared del fondo, que asiento y deja lugar a varias macetas (el noventa por ciento, las clásicas de terracota).

En el centro, el muro el muro sin ventanas al interior se aprovechó para ubicar una mesada de trabajo que también aloja la parrilla. Debajo, el lavarropas y los artículos de jardinería quedan ocultos tras puertas de hierro a medida.

La mesada de cemento alisado tiene a un lado la parrilla y, al otro, una bacha. Dependiendo de la hora y la ocasión, el sector central se usa como apoyo de cocina o mesa de jardinería.

Terraza Coqueta

La ventana cónica vista desde el escritorio y desde afuera. La escalera conduce a la terraza. 

Las enormes claraboyas, a las que les cambiaron los vidrios originales por unos transparentes, hoy bañan con luz la cocina-comedor y permiten ver desde allí las plantas de la terraza. 

Primero, se impermeabilizó con membrana geo textil; luego colocaron otra (especial, con relieve para que la tierra no se deslice), colocamos tierra sulfurada y, por último, panes de grama bahiana».

La terraza tenía un quincho con techo de chapa que los dueños decidieron conservar. Está iluminado por una tira de luces cálidas en el centro. 

El muro pertenece a un edifico de siete pisos. Al pintarlo de grisoscuro hasta los tres metros de alto, se anuló su efecto abrumador y desangelado. Además, coincide con la altura del quincho y del treillage que eleva la pared lateral. Mientras empiezan a crecer las plantas, la malla sima le da un efecto especial a la pared y la recorta aún más de la medianera. Dos camastros de madera pintados de blanco, dos mesas de centro de MDF y un par de sillas reclinables rodean un tapiz en telar.

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