Espiamos por La Mirilla a “Kossa Nostra”:

-L.M: Cuando me dijeron que iba a hacer una entrevista a Kossa Nostra me pregunté a mí misma ¿Y a quién se la debo hacer? ¿Qué es Kossa Nostra? ¿Una banda italiana? Pero para eso tenemos al integrante del grupo que nos aclarará todas estas dudas. ¿Quién me responderá?

-K. N: No somos italianos, pero somos una banda, sí. Una banda de soñadores persistentes que tratamos de imaginar un mundo más divertido y solidario. Y por suerte encontramos la manera de procurarlo cada día. Todo gracias al gran auxilio de unos seres increíbles que con su cuerpo y alma nos fueron mostrando los caminos para abrir las puertas más insólitas que este universo caprichoso nos tenía preparadas.

Los títeres son eso, el instrumento que llegó a nuestras manos para ayudarnos a decir, a comunicarnos con otros y de paso, regalar algunas sonrisas. Hablamos en plural porque somos un equipo pero yo soy Marcelo Reynoso.

-L.M: Marcelo Reynoso ¿Cuántos años hace que te picó el bichito de los títeres?

-K.N: El bichito entró a mi vida hace mucho, mucho tiempo con el primer ejército de soldaditos de plomo que llegó a mi pieza. Vinieron mezclados con otros tipitos-miniatura de la época: superhéroes, indios y vaqueros. Ellos tomaron por asalto mi dormitorio y conquistaron definitivamente el territorio de la primera infancia.

Lo que vino después fue sólo cuestión de inventar una coartada que ayude a no cortar el juego. Que permitiera continuar tramando historias, fantasías, experimentos para seguir siendo ese niño feliz… Algo así como alargar el recreo, jaja.

-L.M: ¿Por qué elegiste comunicarte a través de ellos?

-K.N: Porque en mi vida se cruzaron algunas personas justo en el momento indicado: Mandové Pedrozo, que me acercó al mundo de las artes plásticas desde niño y a los tongos (literalmente, jaja); Carlos Schwaderer, el Duende Sombrerudo del Chaco, maestro de actores y titiriteros. Adhemar Bianchi, que le puso sentido a la Kossa, Eduardo Di Mauro, que le puso método.

Son varios los maestros que fueron orientando el camino y las paradas. Tuve suerte.

-L.M: ¿Qué temáticas abordan en sus obras? ¿Están orientadas sólo a público infantil?

-K.N: No, están orientados a todo el que tenga un tiempito para hacer una parada en la cosa cotidiana, en la rutina diaria y logre entrar por un instante a un universo tan ficticio como verdadero. Eso a los niños no les cuesta mucho esfuerzo, todo lo contrario. Y los adultos – la mayor parte de las veces (al menos según la experiencia nostra) – entran al toque, y piden más. Eso lo comprobamos siempre. Por ejemplo, en el Festival Internacional de Títeres Kruvikas que organizamos desde 2003 en Posadas: año a año las funciones para adultos son las que suelen tener sala llena. El mito de que los títeres son para público infantil, con Kossa Nostra se ha desarmado bastante.

-L.M: Han viajado, han participado de muchos festivales, te pregunto:

¿Cuáles encuentros te han sorprendido más y de qué compañías te declaras admirador?

-K.N: Sí. Tuvimos la suerte de viajar un poco y de conocer lugares y ámbitos sociales bien diversos gracias a los títeres. Tenemos la experiencia de haber actuado en escenarios muy prestigiosos. Como el Cervantes, Centro Cultural Kirchner de Bs As, o el Teatro Vera en Corrientes. También en la Sala Lola Cueto de México o en el Centro Cultural Español de Guatemala…en fin. Lo que quiero decir es que los títeres de Kossa Nostra han podido trabajar rodeados de un alto nivel de confort y sofisticación técnica. Pero también, y con el mismo bienestar y satisfacción, lo han hecho en parajes de los más perdidos y desprovistos a los que raramente había llegado el “Arte”. Por ejemplo, en pueblos perdidos de la región del Iberá (en Corrientes); o en comunidades guaraníes de Misiones, donde no solo no llega el teatro, ni siquiera el agua potable ha llegado. Siempre contamos orgullosos, que el Burro Policarpo ha despertado hermosos sapukays en barrios muy marginales de Cali (Colombia). Que el Borracho y el Gallego hicieron de las suyas varias veces en las calles de Caracas y el interior de Venezuela. Y que Kokito y Lobito una vez abrieron la Feria Internacional del Libro en Guadalajara. Pero a la semana ya estaban en Posadas en la cárcel de menores entreteniendo a niños y jóvenes de nuestra comunidad afectados por el reparto arbitrario e injusto de las oportunidades.

¿Admiración? A todos los que ponen el alma en lo que hacen. Si “eso” se logra transmitir en un escenario. “Eso” es lo que se percibe en la platea. Y en este punto sí, va el reconocimiento especial a un maestro en el arte de poner toda la pasión en juego en cada paso: Ubiratao Carlos Gomes, Grupo de Teatro de Bonecos “Animasonho” de Porto Alegre Brasil. Quien junto a su hermano Tiarajú Carlos Gomes, le dieron “el toque mágico” a Dani Duarte y Marcelo Reynoso allá por los ´90 (siglo pasado) que los convirtió en titiriteros para siempre.

-L.M: ¿Tienen su propio taller de realización? ¿Y qué tipo de títeres son a los que se dedican mayormente?

-K.N: Todo espacio en el que nos establecemos por un lapso de tiempo se convierte en un taller. Así es la casa del Basko, la casa de Tuni (en Posadas), La Cabaña de los Muñecos, en Iguazú. Todo espacio circundante donde aterricemos por un rato, se convierte en ´un viejo hospital de los muñecos´ donde imaginamos, creamos y recauchutamos títeres, re-convertimos objetos e inventamos personajes. Les construimos el cuerpo, le ponemos el alma, confeccionamos sus ropitas y sus historias. Donde haya goma espuma, cartones, tijeras, telas, pinceles y un   buen   vino   tinto, ya    se    arma    el    taller    de    realización.    Allí pueden llegar a nacer todo tipo de títeres, de variadas técnicas, tamaños y formas. Muñecos de guante, de mesa, de varilla, bocones y otros mecanismos cuyos nombres no sabemos porque son producto de la experimentación, de la búsqueda… Mis preferidos son los de guante. Pero los compañeros del grupo experimentan siempre con todo lo que pueden hasta ir encontrando lo que les gusta hacer. El Basko (Ugalde) es especialista en construir muñecos con materiales de descarte, tachos, plásticos, bolsas de alimento para cachorros. Casi todo lo llega a sus manos se vuelve personajes o partes de personajes. Rita (Kozlowski) experimenta mucho con el papel, incursionó en el teatro de sombras, en las cajitas mágicas, y es una gran constructora de títeres. Goyo (Zulpo) está haciendo increíbles muñecos articulados de hierrooo!!!!! Pronto verán el Pinocho Strong que está “saliendo del horno” justo en estos momentos. También está el Ubi (Piedrabuena) que le saca chispas no solo a los títeres cuando los agarra, sino también a los tambores. Malena (Reynoso) y Paúl (Wheden) son los que bailan de la escena a la técnica, sueltan los títeres, agarran las cámaras, y viceversa. Y le ponen luz y

color a cada producción nostra hasta volverla ´parte del aire´ para siempre.

Es interminable la lista, por suerte… Y siempre se amplía, por suerte, también.

-L.M: ¿Qué nace primero: la historia o el títere?

-K.N: El lapso entre el huevo y la gallina, es breve.

Juan Enrique Acuña (Poeta-titiritero-padre de títeres y titiriteros, nacido en Misiones) en un libro que se llama “Aproximaciones al arte de los títeres” nos ayuda a entender un poco ese dilema. Él dice que, si asociamos el origen de los títeres a la aparición de las primeras formas articuladas capaces de ser animadas, podemos hallar una gran variedad de títeres desde la antigüedad en adelante, tanto en Occidente como en Oriente. Sostiene también que la simple semejanza de esas figuras con los títeres es insuficiente. Porque el títere supone cualquier tipo de instrumento que haya sido creado para la acción dramática, sean objetos simbólicos, abstractos o realistas. Por eso es que Acuña encuentra títeres ya en las remotas culturas de los hombres y mujeres que vivían en las cavernas en la Edad de Piedra. Junto con las armas y los atuendos, creaban también las primeras manifestaciones de arte. Algunas de las cuales todavía se conservan. Y donde se pueden apreciar personajes enmascarados, con actitud danzante y objetos en su mano, actuando simbólicamente sobre su entorno. Tal el germen del teatro, y del teatro de títeres. Después pasaron 25 siglos de evolución que le han enseñado a amoldarse a las circunstancias que la historia y la sociedad le pidieron.

-L.M: ¿Hasta dónde llega tu comunicación con el público a través del títere? ¿Sentís en algún momento que se apoderan de vos? (hablo del muñeco, no del público)

-K.N: Todos mis personajes me han parido. Yo prácticamente he sido “poseído” por Kokito – el niño eterno – ese que le dice “Mira cómo te miiiiiro, Lobito” a su mascota. También me poseyó -felizmente- Iracema, la hermosa mulata que me acompaña hace tantos años. De mí se apodera frecuentemente El Borracho, ese personaje picarón e irreverente que ha sabido resolver con estilo propio situaciones de lo más variadas y absurdas.

Todos mis personajes me regalaron un poco de su forma, de su historia y de su impronta. El Burro Policarpo, por ejemplo, me enseñó a “repuntar la manada” una y otra vez para que me acompañe en las muchas aventuras animadas que fuimos forjando. Rescatar para la cultura los abandonados galpones del Puerto de Posadas en 1995, por ej…

Más adelante recuperamos los -también abandonados- galpones de la Estación de Trenes. Allí junto al Grupo Catalinas Sur de la Boca (Bs As) invitamos la comunidad de Posadas a hacer un desembarque teatral a Misiones, la “Tierra Prometida” que dio origen a la Murga de la Estación (2001).

Ese fue el momento justo en que entendimos (junto a los 120 vecinos que hacían teatro para otros 400 vecinos en cada función) el significado del concepto de Fiesta Popular. La fiesta inclusiva, que iguala, a la están todos invitados a ser parte. La que representa a todos porque identifica, de manera divertida y contundente. Donde se satiriza el poder, pero sin ofender, sin agredir, porque lo hace desde el humor, desde la risa.

Esa es la comunicación que tengo con el público, la que aprendí y cuido como un tesoro. La que me ha regalado el teatro popular, y los títeres en particular.

-L.M: ¿Han recogido premios a lo largo de estos años?

-K.N: Si, varios. Gratamente el reconocimiento institucional ha sido frecuente y continuo. Pero el principal, sigue siendo para nosotros el aplauso y el cariño de la gente que nos acompaña y aguanta. Y es lo que sustenta todo. El resto va y viene.

-L.M: ¿Cuáles son las ventajas y desventajas de que tu elenco esté formado por títeres?

-K.N: Mi “elenco” está formado por títeres, titiriteros, técnicos, músicos, diseñadores, artesanos, herreros, los que cocinan, los que cosen, los que escriben… todos conforman el grupo. Al que antes que elenco llamamos “equipo”. Y como equipo es nos hemos organizado institucionalmente en COOPERATIVA. Que es la figura formal que más se acerca a la dinámica que pretendemos. Porque representa el trabajo colectivo y solidario. Donde el que importa es el otro, no sólo uno. Donde las individualidades se subsumen en un proyecto común.

Donde son los proyectos los que guían el norte. Y donde los logros y esfuerzos son un paso más, pero que se festeja, siempre.

Ventajas:

  • Hacer las cosas entre muchos (Es un alivio y un logro compartir errores y aciertos).
  • Ser y hacer lo que queremos (que más que una ventaja, es un privilegio) Desventajas: Cuesta visualizarlas, la verdad…

-L.M: Y la pregunta recurrente en estos meses.

¿Cómo se lleva la cuarentena en Kossa Nostra?

-K.N: Por suerte, la cuarentena nos agarró organizados. Tanto en nuestra sede de Posadas (Taller de Kossa Nostra y domicilio principal la Cooperativa) como la de Iguazú (La Cabaña de los Muñecos + Área técnica y de realización).

Este fue un tiempo gestión. Personalmente, me dedique un poco a la “gestión interna”. Más introspectiva. En el reencuentro con antiguos proyectos y muñecos guardados fueron naciendo nuevas ideas y posibilidades no exploradas. Había muchas kosas lindas metidas en los cajones. Que gracias a este ´tiempo extra´ fuimos “desempolvando” con mucho afecto. Con el respeto y la emoción propios de un descubrimiento arqueológico fuimos sacando los objetos queridos del estante de los recuerdos. Los primeros títeres, que compartimos con Dani Duarte en los inicios de Kossa Nostra. Los muñecos heredados de don Juan Enrique Acuña. También tuvimos tiempo de hacer nuevos títeres. Algunos que hace rato estaban en las ganas pero que no encontraban espacio en el día a día para comenzar a modelarse.

Otros compañeros de Kossa Nostra aprovecharon el encierro para poner a full su potencial creativo. Han fortalecido capacidades propias y descubierto posibilidades insospechadas. Varios aprovecharon la disposición on line de cursos y talleres para incursionar en otros rubros: como aprender a tocar un instrumento, o desarrollar nuevas técnicas de dibujo. Logramos convertir por lo menos parte de este tiempo tan cruel, en un tiempo creativo. Han nacido muñecos, artesanías, música, videos y proyectos. (Deseamos que esta dedicación y empeño puedan llegar al público prontamente).

Otros integrantes del equipo, se ocuparon de la gestión externa. Del vínculo con las instituciones con las que compartimos objetivos. (Escribimos varios proyectos). Para pensar en conjunto propuestas que aporten al tiempo que nos toca vivir. Es decir, tratamos de imaginar, reflexionar y re diseñar el rol de los títeres de Kossa Nostra en este nuevo contexto. Y así poder ofrecer nuestro “servicio esencial” en época de pandemia: ayudar a mantener la sonrisa. Y mantener la sonrisa propia, también. Es el primer desafío. Seguir sonriendo a pesar del esfuerzo enorme que nos significa como equipo mantener y sostener lo que tenemos, sin poder realizar nuestras actividades habituales, como todo el mundo.

Tenemos una sala recién terminada, cerrada. Habíamos elaborado lindos proyectos que se han suspendido y otros se han perdido. Tenemos compañeros haciendo el esfuerzo de la sobrevivencia diaria sin poder salir a trabajar. Padecemos el mismo encierro y la misma incertidumbre que todos. El mismo paréntesis que paralizó al mundo, nos toca por igual a nosotros. Pero también tenemos toda la fuerza para seguir apostando a lo que vendrá. Porque vamos a estar ahí con la energía de siempre.

-L.M: ¿Algún aprendizaje?

-K.N: Tratamos siempre de tomar las crisis como oportunidades. Siempre buscamos la manera de levantar la cabeza y mirar… A ver, para dónde vamos, cómo, con quién. Esta crisis nos está sirviendo para fortalecernos como equipo, para valorar lo que tenemos, lo que hacemos y tratar de potenciarnos, de cara al presente y al futuro.

Los títeres de Kossa Nostra están atentos y firmes en su intención de seguir acompañando mensajes que aporten a la conciencia de los problemas comunes, a fomentar el esfuerzo compartido, a ser útiles como disparadores de temas urgentes (cuidados, prevención, respeto, derechos, responsabilidades, etc.). Y para eso se están preparando. Aprendiendo a “ser con nuevo protocolo”. Para salirse por un rato del teatrillo, de una plaza o de un teatro, poner entre paréntesis la práctica gratificante de estar rodeados de un público que mira, ríe y participa. Para saltar a las pantallas, al encuentro virtual, a vernos reflejados en un celular o en una compu.

Somos conscientes de la coyuntura, tratamos de prever sus efectos, y sabemos de la necesidad reinventarnos para tratar de llegar por otro camino al mismo objetivo: el de comunicar-nos. El de poder decir cosas que lleguen, que ayuden, que inciten a seguir soñando un mundo mejor en el que podamos estar todos.

-L.M: ¿Y un mensaje para nuestros lectores?

-K. N: Es muy necesario hacer el esfuerzo -más que nunca- de ponernos en el lugar del otro para encontrar la salida. Es el mensaje más claro que está dejando esta pandemia: Cuidarse para cuidar al otro.

A tomar impulso, entonces. Porque habrá que saltar para adelante.

-L.M: Agradecemos profundamente a Marcelo Reynoso y a Tuni Bóveda que en nombre de la Cooperativa Kossa Nostra, han respondido nuestras preguntas con tanto cariño, durante el aislamiento social preventivo y obligatorio de este año 2020.

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