Día Nacional del Mate, ícono de nuestra tradición

Es la infusión favorita de los argentinos. Nada queidentifique más  nuestra “argentinidad” que la costumbre de tomar “unos verdes”. Dulce, amargo, con yuyos, fuertes, lavados, como “vengan”. Y hoy, 30 de noviembre, se celera su día. En el año 2013 el mate fue declarado «infusión nacional» por el Congreso de la Nación, pero fue dos años más tarde, el 30 de noviembre de 2015, la primera vez que se celebró el Día Nacional del Mate.

La fecha fue escogida para conmemorar el nacimiento de Andrés Guacurarí y Artigas, un caudillo guaraní que fue de los primeros líderes federales de las Provincias Unidas del Río de la Plata y el único gobernador indígena de la historia argentina. Hijo adoptivo de José Gervasio Artigas, el ‘comandante Andresito’ fomentó la producción y comercialización de la yerba mate.

Los guaraníes, los primeros en tomar mate

La costumbre de tomar mate se remonta a los nativos guaraníes. Ellos utilizaban las hojas del árbol como bebida, objeto de culto y moneda de cambio con otros pueblos. Durante las largas travesías por la selva, los conquistadores notaron que los guaraníes tenían mayor resistencia luego de tomar esta bebida sagrada.

Caá en lengua guaraní significa yerba, pero también significa planta y selva. Para el guaraní, el árbol de la yerba mate  es el árbol por excelencia, un regalo de los Dioses.

Los conquistadores aprendieron de los guaraníes el uso y las virtudes de la yerba mate, e hicieron que su consumo se difundiera, desde su zona de origen a todo el Virreinato del Río de la Plata.

Los nativos guaraníes fueron quizás los primeros en tomar mate. Los españoles notaron que llevaban con sus armas, una pequeña bolsa de cuero con hojas trituradas y tostadas.

Mascaban estas hojas de yerba mate, o las ponían en una calabaza y tomaban la infusión usando los dientes como filtro o una caña ahuecada, que hoy conocemos como bombilla. 

Más tarde los Jesuitas introdujeron el cultivo en las reducciones y la bebida fue conocida entonces como el “té de los Jesuitas”. Fueron los primeros en lograr hacer germinar las semillas de la yerba con un método secreto, que permitió cultivar yerba mate para abastecer las reducciones e inclusive comercializarla en otros lugares.

Los días domingos y los demás festivos,  luego de asistir a la obligatoria misa y al rezo del Santo Rosario, los guaraníes disponían de tiempo para su esparcimiento: realizaban campeonatos de destreza en el tiro con el arco y las flechas, otros salían al campo a cazar. Y en esas ocasiones no faltaban el mate compartido, la música, el canto y la danza.

La costumbre del mate ha permanecido inalterada desde tiempos remotos y por cinco siglos de historia, arraigándose y extendiéndose a lugares lejanos. Hoy, el consumo de yerba ha trascendido a la propia infusión y ha conquistado nuevos terrenos: nuevos usos en bebidas y comidas, comercialización de productos boutique en el exterior y usos impensados hasta en cosmética o moda.

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