Cómo se saluda alrededor del mundo

Cada país es un mundo y en cada uno de ellos existen formas diferentes de saludar. Besos, abrazos, reverencias y un sinfín de rituales son llevados a cabo según las distintas culturas. Así que si tenés planeado un viaje fuera de tu país o si simplemente te generan curiosidad las prácticas de otros países, entonces no podés dejar de leer esta nota de La Mirilla. Aquí te contamos sobre las costumbres y protocolos a la hora de saludar de los principales destinos turísticos y culturas en el mundo.
Mientras que en algunos lugares lo común es darse dos besos (como en el nuestro) en otras latitudes una reverencia es suficiente. En la gran mayoría del continente americano, el saludo más utilizado es el apretón de manos, tanto a nivel social como laboral. Pero si se trata de un integrante de la familia o un amigo muy cercano, se puede utilizar el beso como forma de saludo.
Japón mon amour. Los asiáticos del este (China, Japón), no suelen ser muy dados al contacto físico como forma de saludar. En Japón el saludo se basa en inclinaciones de cabeza o reverencias. Según sea el respeto y el aprecio que se profesen, casi siempre dependiendo de rangos jerárquicos, variará la inclinación y la duración de la reverencia. ¡Todo un arte el saludo japonés!
Tibet, tan deslenguado. No te sorprendas si allá en los mundos de Buda los monjes tibetanos te sacan la lengua sin conocerte. Esta peculiar tradición se remonta al siglo IX. Por aquellos tiempos existía el rey Lang Darma, hombre de mala fama al que la leyenda le atribuye una lengua negra. Temeroso de que existiera una posible reencarnación entre ellos, el pueblo pasó a sacar la lengua a la hora de saludar como señal de ir en son de paz.
Nueva Zelanda siempre cariñosa. Según las tradiciones de los maoríes, el saludo neozelandés se conoce como hongi. Cuando dos personas encuentran sus frentes se tocan y se rozan, o apenas se tocan, las puntas de las narices. El acto, que se asemeja al saludo del esquimal, se conoce como “el aliento de la vida” y se cree que es una tradición heredada por los dioses.
India. Como muestra de respeto, el saludo tradicional en India se realiza juntando las manos a la altura del pecho junto con la palabra ‘namaste’ (de origen sánscrito). Con este saludo se desea bienestar al prójimo y se reconoce la divinidad en su interior.
Tailandia. Aquí las personas se saludan haciendo un gesto de oración y una pequeña inclinación de la cabeza.
Rusia, a los besos. En este país se besan muy cerca de la comisura de los labios y, generalmente, son tres los besos que se intercambian si se conocen. En ciertas regiones llegan a darse hasta seis besos. Otra tradición antigua muy rusa es la de darse besos en la boca. ¿Quién no recuerda el famoso beso público entre Breznev y Honecker, los Primeros Ministros de la Unión Soviética y de Alemania Oriental? Fue el fotógrafo Regis Bossu el encargado de inmortalizar el “beso fraternal” más famoso del mundo entre los dos líderes en plena Guerra Fría.
Países árabes. En los mundos del bello Lawrence de Arabia y alrededores los hombres se dan la mano. Se dicen “salam aleikum” (la paz sea contigo) y luego se acercan la mano al pecho. Las mujeres lo hacen de idéntica manera entre ellas, pero entre hombres y mujeres no está bien visto tocarse, salvo que sean familia.
Alemania. Aquí el contacto físico no suele ser un plato de buen gusto. Los jóvenes suelen darse más abrazos pero en general se dan la mano o, en algunos casos, simplemente asienten con la cabeza.
En Francia la gente se saluda con “Bonjour” o “Salut” y se besa, dependiendo de la región, una dos, tres ¡y hasta cuatro veces!
Italia y España. En estos países de Europa occidental es común saludarse con dos besos, uno de cada mejilla. Usualmente este saludo se da entre mujeres o entre hombres y mujeres, pues los hombres simplemente estrechan la mano.
Desde la antigüedad, el saludo es una marca de respeto, amistad y cordialidad que los humanos han practicado de muchas formas distintas y que varían, como hemos visto, según las culturas. Conocerlas, saber adaptarse a ellas y sobre todo mostrarse respetuosos hacia costumbres distintas a las de uno es un buen comienzo para establecer relaciones amistosas con gente de muy distintos horizontes.

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